miércoles, 7 de octubre de 2009

Llevar el pelo bien largo.

Seis de octubre del año 2009 y
miércoles 30 de septiembre del año 2009

Necesitaría una hoja en forma horizontal, frontal y empezó a la mañana con el túnel a contramano, ayer hablaría de vicicendas y del bosque con el marco de chapa doblada y una carpintería de aluminio anodizado, totalmente opaca es que se trata de la magia.
Pero ayer el rastro es de diez cuadras, confesar que se asemeja a los seis meses antes de hurgar en busca de la búsqueda.
Pero decid en este momento que no se trata, ni se asemeja el rastro, ni el rostro.
Y caminando con mis manos me encontré ahí sentada en el medio de la nada, sumergida en el encuentro de un día bien abierto.
Ahí esta, ahí sentada y los pasos son diez cuadras...
Y los pasos son diez cuadras.
Cuando la promesa esta hecha, cumpliré a campo abierto esta mañana y ahí en un torrente como todo cambio de estación se estremeció aquella mañana.
Que tal? Primavera y licitación...
A contramano el túnel, la calculadora en la mano, el monitor en el plano, el plano en los ojos...
se licita un sendero.
Y terminamos con las manos...
Un querer...
cuando los ojos ya no están y alguien que nos había hablado de un grupo,
cuatro paredes que se diluyen... 5 mentes y alguna que otra mas.
Nos había hablado de nuestras cabezas y un techo.
¿Quién te ha dicho lo que guarda un jardín secreto?, todavía no he preparado su atuendo, llevo acá unos días, y así como un día me retiro... quiero decir... quise decir.
Decid empezad todos los días...
un jardín con veredas de secretos, adoquines, pórticos de hierro y senderos de sorpresas.
Y en césped... grama Bahiana, así como Vanesa me lo ha contado algún día, hoy recorre por la tierra lleno de esperanza, donde remonto la cometa con mis zapatos llenos de barro.
Disculpa la flor de sapo, en aquel plano de grama Bahiana, es que habla de mi pobreza.
Disculpad pero que belleza, amarillos iluminan la tierra.

Ave beduina-

13 de septiembre del año 2009

Y si yo preguntase a un Arandano, ¿ qué son los días y que son las noches?.
Un trece de septiembre y más de diez mil días, una sortija, un caballo que corre por las calles y pasos en el tiempo, es ahí donde pregunto si existe algún banquete con mariscos, pupos y tazas de vino tinto.
Tazas de tinto blanco de ilusiones compartidas.
Fue entonces que se encontró desvanecida a pasos de aproximadamente siete mil días, de amaretis y una esquina con un gran barco, con banderas de fuego que encienden historias, sin comprender nacionalidades, un origen de dragones humeantes, de payasos y perfumes.
Hoy es domingo, mañana no...
Hoy es domingo, y tan solo ayer Dartañan...
¿Dónde merma la paciencia?.
Diez mil días y no sé lo que es una mañana, ni tampoco un mediodía.
La noche no la comprendo...
Cuando la tarde te da la bienvenida, la noche no tiene excusas y te sonríe la mañana.
Stop... en marcha lenta su señoría y es ahí donde pregunto que contiene una taza de vino tinto...
- buenas noches hoy cenare en el Lispano, como siempre pediré milanesa Marilan, es que no me gusta el pescado.
Pero cenare en el Lispano,
-por favor caracoles y casuela de calamares.
Si te fijas ahí, lleva la misma franja amarilla, sé que le costo conseguirlo, pero era un 21 de enero.
Y entre no comprender ni el día ni la noche recordé que no comprendía el mañana.

Entonces recordé que Estrella se llamaba la yegua y fue ahí en el piso donde hable con el primer caballo, en el verde, era grama y nos rodeabas limones y pomelos.
Entonces a la tarde le abrí la puerta, así como quien quiere la cosa y deje ingresar a Nono, luego lo paseaba por la ciudad con una correa de perro, albergaba en el patio de mi casa, en el sector de la higuera donde no había tantas plantas, el recinto, su habitación de aquellos días no superaba los tres por cuatro, pero su cubierta era de hoja de higuera, le gustaba los terrones de azúcar, y justo allí en el jardín de mi madre mi único caballo me contaba de sus carreras, sus anhelos y esperanzas.
Y justo allí... en aquel cubículo es donde empiezas a preguntarte...
¿Quién te hace y quien es?, faltan tres días y mi hermana cumpla treinta años, pero hoy es hoy y es domingo.
Dos bachas plateadas, una montaña con un rulo gigante y la fachada mas larga.
¿ Quién intuye tu corazón?, la mas bella de las culturas.

Pero hoy es domingo y me gusta la arquitectura, veo un libro de Antonio Gaudi, el encuadernado es gris plata, tiene sellado en negro el nombre de Antonio Gaudi y adentro tiene fotos de las obras de Antonio Gaudi.
Quisiera decid - me gusta Antonio Gaudi y decid -me gustan los diez mil días de mi vida.

Lluvia-

4 de septiembre del año 2009

Se escribe la octava sintonía de Vivaldi, las persianas cerradas y un centenar de gotas en los vidrios del alma.
Tic, tic... (silencio), no existe goteron en las ventanas, un centenar de gotas rebalsan, mis piernas, mi cara... el cuerpo sin piel, tic... tic, plasmada en los vidrios del alma.
Que cielo tan gris que hoy nos amanece, despierta que ya el pájaro canta como si tuviera garganta, despierta que ya es mañana, lluvia de letras de canciones y teteras, pásame una pista tal vez sea mañana, conviérteme en gaviota, en pájaro o en álamo.
Gota de agua abre las ventanas, tu ciudad esta mojada y yo acá sentada sin hacer nada, ¿cuánto dura el mañana?, ¿Cuánto dura hoy; ahora aquí sentada?, ¿ Cuánto dura lo de las gotas de agua?,
Mojada, mojada.
¿Cuánto dura aquí situada en el país de la nada?.
¿Dime martillero son tremendas excusas del alma?, de llaves esclusas no han venido mis palabras, quiero un banco de madera y un jardín de invierno en el medio de tu alma.
Tic... tic, la canilla esta cerrada, tic... tic, el martillero ha partido y se opacan los cristales.
El pájaro ha pedido sus cuerdas vocales.
La lluvia constante, lenta, filtra y mis pies se mojan. Dormiré apurada, tal vez mañana se abran las ventanas, entre la lluvia e inunde el alma.
Tic... tic, silencio!... escuchad las gotas sobre mi ventana.

soledad del valle asis



martes, 1 de septiembre de 2009

Te quiero.


estaba oscuro, atascada...
la encía había invadido el molar,
tal vez si hubiese empezado por el principio el sentimiento del dragón no hubiese invadido los ojos y las mejillas.
Es así cuando de cote derecho del labio se quería retirar hacia abajo y la mirada se volvía opaca, pequeña y seca.
volcada...volcada...
Encorvado el cuerpo como con escombros y las manos sin esperanza hundidas en la nada,
en el vacío, pero un vacío sin espacio, sin estrellas sin luna, sin pecado y sin nada.
Así encontraba... como el Comerrocas sentado en la nada, pero aquella historia tenia principio...
y yo había empezado por el fin, apartada, alejándome de Comerrocas y hundiéndome en pantanos.
Debería empezar por el principio, me dije el segundo día, pero por esas leyes retóricas de la vida, porque estudio las matemáticas y son frias, tal vez porque comenzaba siempre por el medio y no por el principio,
comenzaba desde abajo... debajo.
Tal vez no había aprendido a abrazar,
a llorar con ruido de lagrimas pesadas,
a entristecerme con tristeza fuera de cejas que se reúnen en el ceño, conversan en el ceno del rostro y solo dejan marcas.
Fue entonces que albergo el dragón y su nombre se hizo presente en los intrínsicos lugares que quedan entre los huesos y el pulmón,
Ya no se si fueron las llamadas llamaradas, las escaleras hacia abajo, el cordón de la vereda, el dolor y su constancia, pero escaleras abajo me olvide de tus hojas empapeladas con Cortazar, del cuadro con aquella mujer roja con su marco de cartón corrugado, del estampado de tus pantalones y camisas, de tus ojos y su mirada entre mezcla de café con leche y verde amarillentos, apuntados por aquellas cejas con inclinación a ciento treinta grados y cuatro años en los que sentí iniciarme en eso del abrazo, en eso de las lagrimas,
todavía sin ruido, todavía no lo he aprendido, pero sabes bien que en silencio me provoco e inundo una habitación que hoy supera los tres por cuatro.
A tu lado algún día se escuchara el salpiqueo en los charcos, en las calles, los días de lluvia,
en el mar serán anécdota porque sus acantilados quedaran tapados por esas grandes gotas llenas de esperanza, con boca de cote hacia arriba y centro de los ojos con menos marcas que hace cuatro años atrás.
Y sabes hoy ya no duele aquella que alberga en aquel lugar oscuro, atascada,
pero ahí tan cerca del plumón y los huesos...
Pero ahí... tal vez..
Tal ves empiezo por el medio, tal vez por las escaleras abajo.
Y solo quiero decir perdón y no se decir simplemente te quiero.
Por eso por abajo, por el medio..
escaleras hacia arriba, escaleras hacia abajo te quiero.


Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.


Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).


Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

julio cortazar

martes, 25 de agosto de 2009

Los zapatos de Zapiola

Los zapatos de Zapiola.
Todavía no comprendo porque cambia el clima y la calle Zapiola que se transita se ve tan bien, 25 de agosto del año 2009, el transito de aquella, hoy marca un rumbo diferente.

Confesare que con rodado de cucharitas multicolor el viento hubiese pegado un rostro mas aireado, aun más fuerte, pero confesarte también que a transito lento la mirada se encuentra mas tranquila, se ve mucho mejor, hasta se posa en veces en una y cien veces.
En veces de postes de luz de alta tensión y algún que otro altillo, que guarda algún que otro secreto e infinidad de tesoros.
Con las puertas abiertas nos recibía una gran abertura...
¿ Porque no?, entre y pase, observa, tal vez un patio lleno de flores, pasillo de baldosones, algún que otro pájaro con porte de ave egipcia.
¿ Porque no lo habíais visto antes?.
Los lares son diferentes, ambiguos, al igual que los caminos y como cambia el clima un 25 de agosto del año 2009, los pasos habían marcado el transito, la mirada posada en la alta tensión y el misterio de una casa que como jardín de verde anticipo, nos habíais hablado de muro de treinta, con junta de barro, galerías y ventanas que parecen puerta y puertas que parecen ventanas, trasparentes y en contrapicado me habían contado algo de vos.
El sol filtraba, dibujando el espacio en rendijas de luz con rastros de pasos.
Fue que recorde el espacio donde tu albergas y como barrilete que despide el invierno se remonto mas lejos, en lo alto del cielo abierto.
Recorde los pasos sin rumbo que me habían llevado a alguna ocasión, también recorde las manos y los pies descalzos.
Y en los zapatos de Zapiola el jardín hablo del misterio de los dioses, jure volver en cuatro días y le dije- solo volveré cuando sea pertinente...
Algo en sus ojos me dijo que el empedrado de Zapiola es bello y que seria desde hoy un lindo día, entonces rompiendo una taza de te me dispuse a juntar sus partes, en aquel patiesillo verde, donde encontré algún que otro retazo de cerámicos, de porcelana de pasados de tiempos, de pasados de misterios y porcelanas de mañanas frías.
Fue un instante donde empezamos a componer el barrilete, en aquella galería los tonos se ven diferentes y cada retazo brillaba entre una mezcla de filtros de sol y zapatos rocosos de Zapiola.
Dailan Kifki, siempre fue un buen referente, es que siempre pensé que los elefantes tenían elegancia y una gran paciencia.
Fue en ese instante que una sombra grande paso por la abertura de aquella estancia tan cercana a la ciudad, tan cercana que estaba dentro y no pude mas que seguir sus pasos, pasando la avenida se vistió con calzas rosadas, es que era un buen día y circundaba un clima que le habían llevado a una ilusión.
Recuerda que los elefantes son muy elegantes.
Sus ojos tomaron café en cada esquina, hablo con algún Sr. solitario que tomaba un cortado y leía el diario, que como encabezado este decía, se busca un elefante, lleva calzas rosas y zapatos de Zapiola. Dicen que atrapo una ilusión y con retazos de porcelana y algún que otro recuerdo están uniendo retazos en el jardín de la paciencia, en cuatro días o cuando sea pertinente los remontaran juntos.
Con su elegancia inconfundible se sentó en un café francés de los alrededores, pidió un posillo de café negro y guardo la taza de recuerdo, para componer el barrilete, el del día pertinente, saludo al mozo y le dijo bonne journée, peut-être dans quatre jours remonte un baril.

Fue que se perdió en la plaza...es que callo la noche y perdí el rastro de su sombra.
Me dirigí a mi casa, yo llevaba una camperin negro de algodón que tiene bolsillos y unas calzas azules porque cambia el clima y aunque no lo comprendo bien, parecía ser un lindo día.
A una cuadra de mi calle buscaba la llave y encontré la taza...
encontré la taza...aquella la del café francés,
deberé volver a aquella plaza a buscar a Dailan Kifki, devolverle su taza,
volver a aquella plaza para armar el barrilete de retazos de porcelana,
volver a la casa que como jardín de verde anticipo atrapo una ilusión el 25 de agosto del año 2009, es que los elefantes son pacientes, usan calzas rosas y la calle Zapiola que se transita se ve tan bien.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El reparador de sueños



a santiago y paloma mis reparadores de sueños
feliz dia su tiita
a mi mama la que me hizo posible soñar
tu hija

sábado, 8 de agosto de 2009

caballos de plata

Como cambia el clima, en invierno una primavera, ayer...
Hoy es invierno, mañana tal vez también.
La oscuridad era tan densa que no se podría vislumbrar ni su misma mano, ni el pecho, ni los pies.

Tal vez habéis confundido la necesidad con el amor.

Es que tal vez, no estaba de animo y sugirió alguna ocurrencia, queriendo viajar en caballos de plata sobre territorios dorados y ríos desbordantes, azules,
infinitos ríos,
como esbozado por el niño... en hoja blanca.

Pasando los días, la mañana sugirió tener todo el tiempo del mundo,
preferiria una antorcha le dije a un desconocido, pero solo tengo encendedor..

Así había amado tantas cosas y podía responder, usando alguna que otra palabra,
palabras del diccionario, de la A hasta la Z, pero recordé que nunca aprendí el abecedario,
Al igual que tantas tablas, aquellas, las de multiplicar, así como un engaño esbozado por el niño.
No es casualidad... he dicho, aprendí la del cinco, tal vez la del uno.
Es que tan solo sumaba muy rápido confesé algún día y una canción de abecechedee,
era tan solo eso y nada mas,
y nada mas una canción.

Entonces me puse de pie y a la mañana siguiente, esperaba mas adelante.
Tan solo un paso mas adelante,
pero de pie, con aquel paso y la llama del encendendor vislumbre un sendero,
Incluso me pregunte como habéis entrado aquí, fuera de abecedarios,
de tablas, olvidando lo conocido,
lo tan aprendido...

No es tarea fácil encontrarse en el abismo, le dije a otro desconocido, saliendo del mundo de aquel niño.
Tangible mundo,
Y así nomás, sin antorcha ni abecedario, ni tabla comprendida, busque a aquel caballo de plata en el sendero olvidado.

Laberintos en penumbras.

Y al tercer día, a medio camino se abrió una puerta e ingreso la osadía, tormentos de truenos y hasta una cirugía.
Cicatrices, silencio, convicción y la llama convivieron,
no había vislumbrado caballo de plata alguno, pero estaba la osadía

Que me diría...

Y pasando seis meses, solo vi que era verdad que el tiempo transcurría.

La llama no podía aun vislumbrar ni su misma mano, ni el pecho, ni los pies
Pero el alma se sentía..

Y comprendía la salida, en aquel caballo, tan solo en la osadía de sentir en aquel camino lo que no comprendía.

Me dijo Será un largo y frió invierno,
Pero....ayer hoy tal vez sea primavera, tan solo ... porque no comprendía.

 
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