viernes, 27 de febrero de 2009

Anestesiado y sin razon

Anestesiado y sin razón, recorro nuevas calles, llego a lugares donde no llego y remato boletos, no llego y no quiero, me median los días donde se pierde la conciencia la conciencia de todo, del todo y de la atmósfera, anestesiada al dia siguiente y sin razón, cuando pasan los días te olvido.
Me pregunto si es temor lo que entonces me amarraba, amarrada al amor, al amor que yo siento, será por eso que no me he ido, o talvez ya hace tiempo me he despedido, algo más irónico me concierne ¿ y si jamás nunca he estado?.Ayer me desperté en un sueño, en un pleno estado alfa, deja vu del dia que existió amor, repase el resto de los días y repare cada uno de ellos, ¿a qué ate a esta soledad querida?.
La ilusión del día después, me rio descaradamente en mi cara mientras me descascaro. Esas tardes eran difíciles nunca hable de ellas, pero pase tres años que nadie comprendería, me olvide que existía algo mas que la razón, me torne bicho bolita y cuidaba mi cuevita, algo mas que señores con traje en el subte del olvido, en el que no se cruzan las miradas.
Me volví edificio abandonado, sin siquiera alma en pena que vague en mis instalaciones, bien plantado en la tierra, firmes muros gruesos y tensas estructuras, nadie entraba ni salía de este cuerpo tan vació, ni el fantasma de la opera con sus bellas melodías.
Que aprendizaje tomaría? Todos andenes de hierro estático, frio, en una punta la ambición y en la otro ellos y yo, así éramos los 7, luego 6, luego 5, luego 4,en estos días ya son tres yo también me he ido.
Es difícil reencontrarse con migo, con uno mismo, hice regresiones a la niñez y a la adolescencia me encontré con mil cartas, aucencias, presencias, sonrisas, ilusiones y un corazón perdido.
El medio es importante al igual que el fin, en esas cosas de la vida, fuiste el medio, mi amor, ¿qué raro que te allá elegido? O tal vez no. Es que entre tanto, del hierro frió, un dia cálido me dijiste al oído, no-pizza y no hizo falta mas nada, me volví hierro fundido,
empecé un nuevo dia, tal vez mis seres queridos no comprendan, que es lo que vi,
ahora fuera del frio, yo les digo quien te devuelve un corazón perdido.

Por esos bellos momentos vividos, por lo que no fue y quise devolverte, por ser medio de mi instrumento y porque si me enamoro mañana, a vos no te olvido porque al medio se lo debo. Anestesiado y sin razón por ahora sigo.

jueves, 26 de febrero de 2009

Adan Buenosayres


Las campanas del cielo han comenzado a redoblar, y redoblan a fiesta. Voces triunfales estallan en los nueve coros de arriba; porque vale más el alma de un hombre que toda la creación visible, y porque un alma está peleando bien junto a la reja de San Bernardo. Pero Adán Buenosayres no las oye, y es bueno que no las oiga todavía: con sus ojos puestos en el Cristo de la Mano Rota, vuelve a esperar el anuncio de Alguien que tal vez lo haya escuchado. Y otra vez le contestan el silencio que mana del cosmos, el silbo de las palmeras aventadas y el canturreo de la lluvia. Su voluntad se quiebra entonces: desciende su mirada, gira él sobre sus talones y permanece allí como anonadado, frente al círculo de luz que un farol proyecta en los adoquines de la calle. Un perrito negro anda por allí, sentándose acá y allá sobre sus patas traseras, gimiendo y olfateando lugares, en el tormento de una deposición trabajosa; y Adán Buenosayres, muerto para sí mismo, sigue ahora con ojos todavía mojados las alternativas de aquel pequeño drama.

El cuzco negro se ha perdido en la noche. Adán cruza la calle Warnes y se interna en la de Mont-Egmont: a la crisis de su alma sucede ahora un gran silencio interior que nace del mutismo en que han entrado su memoria, su entendimiento y su voluntad. Pero, ¿qué figura es aquella que duerme tendida en el umbral de su casa?

—Un linyera —se responde Adán— Un pobre linyera que ha dado con sus huesos en Buenos Aires y se tumba donde lo agarra la noche.

Llaves en mano, Adán considera ese montón de trapos y envoltorios que se arrebuja en el umbral. Pero aquel hombre o no dormía o ha despertado, porque ahora se pone de pie y aguarda mansamente, como si el de aguardar fuera su gesto ineluctable. A la luz del farol esquinero, Adán contempla un rostro de barbas cobrizas y dos ojos entre consternados y alegres.

—¿Qué hace aquí? —le interroga.

—Espero.

—¿A quién?

El hombre de la noche ha sonreído.

—¡Qué sé yo! A todos.

Abriendo la puerta de calle, Adán piensa en el colchón que le sobra, en el escándalo que le armará doña Francisca no bien lo sepa y en el júbilo rencoroso de Irma.

—Entre —le dice al linyera, que ya recoge sus trastos.

Sin decir palabra, el hombre de la noche ha obedecido; y Adán lo ayuda en la tarea de cargar los atados roñosos que forman su equipaje. Luego, en plena oscuridad, sube hasta la puerta cancel y hace girar el llavín de la luz. Pero, al volverse, descubre que su hombre ha desaparecido. Baja corriendo la escalera, sale a la calle y escudriña en todos los rumbos: nada.

—Un pobre linyera —se repite Adán Buenosayres— Claro, ha preferido su libre intemperie.

Cierra la puerta de calle, sube a su cuarto, y no enciende la luz, temeroso de que sus objetos íntimos le salten a la vista y lo despojen del vacío absoluto en que ahora descansa. Se desviste en la sombra y extiende su cuerpo dolorido en el camaranchón que rechina: el sueño desciende a él como una gran recompensa.

Adán sueña que avanza con una legión de guerreros anacrónicamente armados, entre los cuales, y a golpes de rebenque, anda, se tambalea, cae de rodillas y vuelve a incorporarse un hombre que lleva una cruz. Y, ¡cosa extraña!, en aquel hombre azotado reconoce al linyera del umbral; pero en sus barbas cobrizas hay sangre ahora, y sucios lagrimones gotean de sus ojos entre consternados y alegres. Lo más curioso de aquel sueño es que la víctima y los verdugos están cruzando una ribera semejante a la de Olivos o el Tigre, bajo un sol torrencial que se exalta en el brillo metálico de las abejas y en el subido color de las mariposas. Una multitud festiva discurre por allí, sin inmutarse al paso del cortejo (¿es que no lo ven?), indiferentes al chasquido de la fusta (¿es que no lo oyen?). Machos y hembras bailan aquí, al son de un fonógrafo portátil que se desgañita en el suelo; allá, hombres y mujeres panzudos vigilan sus asados, abren latas de conservas y arrojan papeles grasientos; los chiquilines, aullando como fieras, cazan mariposas a golpes de toalla o apalean flaquísimos caballos de alquiler; parejas furtivas, tras un ojeo circular, se pierden con astucia en los cañaverales; viejos borrachos se insultan con lengua estropajosa, cambian golpes lentos y se desploman al fin vomitando a chorros; más allá, caras brutales, en círculo, se asoman a un reñidero donde gallos rojos de sangre batallan a espolonazos. Y Adán vuelve sus ojos al hombre de la cruz, y su ánimo se conturba en sueños ante la ceguera de aquel gentío: quiere gritarles, pero ningún sonido brota de su garganta. Observa entonces a los guerreros que marchan a su lado, y el terror lo invade, porque todas y cada una de aquellas fisonomías parecen símbolos: esta cara de tinte amarillento, con bolsas azules debajo de los ojos, es el mismo semblante de la Lujuria; en esa otra de nariz encorvada, filoso mentón y ojitos de clavo se nombra la Avaricia; allí están la Pereza de ojos lagañosos, la Cólera de apretadas mandíbulas, la Gula de doble papada y la Envidia royéndose los pulgares. Llorando de pavor, Adán tantea sus propias facciones, y en ellas descubre los mismos rasgos odiosos, mientras el cortejo se abre camino en la multitud ciega y el hombre azotado cae y se levanta.

Una gran quietud reina en el cuarto. El silencio sería total ahora sin el susurro de la lluvia y el rechinar del camaranchón bajo Adán Buenosayres que se agita en sueños. Presencias torvas retroceden: huyen vencidas y como a regañadientes hacia los cuatro ángulos del recinto. De pie junto a la cabecera, Alguien ha bajado sus armas; y apoyado en ellas vigila eternamente.

del libro Adan Buenosayres

miércoles, 25 de febrero de 2009

la maza



Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura

si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza

si no creyera en lo que agencio
si no creyera en mi camino
si no creyera en mi sonido
si no creyera en mi silencio

qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
que lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro

si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida

si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha

qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
que lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

Silvio Rodriguez

lunes, 23 de febrero de 2009

Palabras al corazón

Duro es recordarte todos los días, a cada hora, cada minuto y segundo a segundos, que tenes que partir, el cuerpo comprende. Y vos corazón, que atrapas ahi adentro?, bombeas sangre, aurículas, ventrículos, palabras complejas, dirigente del oxigeno y nada de razón. Que ha pasado?.
El corazón lee y relee, quiere entender lo inentendible, lo que fue escrito “es”, y aunque se desvista releyéndola una y mil veces, solo tienen un significado, no formas parte de la fábula, puta, me rio y reconozco se me cae una nueva lagrima. Ya soy lo mas parecido a un cocodrilo y un cacuy.
Lo saco del pecho, y sentado en la silla de paja, le digo- suelta riendas, compasion, sr pasion!, esta bien, no dejes de latir, pero mira hacia otro lado mi querido, sino un dia de estos vas a estallar!.
Lo se, es mas fuerte que vos, no me enojo mas, pero te trato de cuidar, tal vez un dia de estos te convenza.
Repito, me disfrazo, soy yo, rio, lloro, muero, muero, muero, me endurezco, me entrego, regreso y comprendo.
Lo replico nuevamente, mantenete inmutable, no abraces ni ames, deja todo en manos de la razón, vuelvo y me muero, me muero muerta.
Llego a casa, me agarro la cabeza, lo siento en la mesada, con cariño le explico, no es tu culpa que no te hallan tomado, yo te quiero, por eso te cuido, me rio, me miento, me sincero y cae una lagrima, ya ahora creo que cocodrilo soy y en cacuy me convertí.
Con dulces palabras te digo-te lo advertí, no le interesa lo que tengas para decir, solo allí, vitrina de como latís, no cesas querido corazón, suelta armar por favor, para soñar bonito esta noche, el cocodrilo ya se ahogo y en mi departamento juro que no hay goteras, pobrecitoo!! a lagrimas viva, el cacuy ya ha desaparecido, ni rastros de su canto han quedado.
Así se viene repitiendo en estos últimos meses, entrenando un corazón para el ejercito que no deja de latir.
Te entretengo con otras miradas, podes hacerme un poco de caso, acaso, ocaso ¿esta tan mal lo que te ofrezco?, veni, veni corazón herido, te regalo una flor y te recito el poema mas hermoso esta noche.
Un cuerpo de mujer hoy se acongoja por un corazón, se estremece, lo acobija en su cama y le lee un cuento antes de irse a dormir.


Para vos mi querido corazón.

Dos o tres acordes mas

Dos o tres acordes mas y noches que no te olvidan, en el jardín de mi madre o en mi habitación de niña, noches de grillos o lluvias exactas, al poeta de mi corazon, que importa lo demas si hoy atrapo un corazon perdido.El poder siempre manda, si para tenerte aquí había que maltratarte.
No puedo hacerlo, sos mi Dios, te veo me sonrojo y tiemblo
Que idiota te hace el amor.

sabado 21 de febrero
Furiosa aurora, me inundo en el aguacero de un sábado a la noche, no cesa la lluvia con el cuerpo empapado llego al domingo, hoy no se trata de la tetera, del te, del olor a tostadas, de la siesta nocturna, de la pava que silva en plena armonía al son de la lluvia, nada tiene que ver con este estado perfecto.
Ni siquiera el fresco que alivio lo inaliviable.
Se trata del trato, del trato que no existe, no existe y no exige, pero la lluvia llega, suntuosa y perfecta, como manantial me inunda y te abarca, siento su aroma como la tierra húmeda penetra en mi sombra.
Rompo limites y construyo balsas, a la deriva me lanzo en esta noche lluviosa, la recibo como primavera pero aun mas hermosa.
Me incendio en mareas y me dejo llevar en correntadas, con los brazos abiertos recibo el aroma, el agua y el aire de esta noche perfecta.
Tormenta de diosa romana del amanecer, aurora boreal del cielo nocturno choco con el polo norte produciendo una luz difusa, pero predominante proyecto en tu ionosfera terrestre.
Hoy no danzo, ni doy un paso en falso, mas solo me acurruco con la ventana abierta y la lluvia que ya inunda la habitación que solo ayer fue mía, hoy nido de paloma.
El agua sube, luego me sumerge, esta tibia y me pierdo por siempre en tus mares y mis mareas. Es la única forma que hoy llego, es parte del ritual lo que hoy te moja.

domingo 15 de febrero
Un crimen perfecto, domingo ya lunes, pasaron las 12:00, la escena, el banco de troncos, escritorio de algarrobo.
Desparramo blancos borradores que durante años me acompañan, la tinta es azul al igual que mis venas, tan solo un cigarrillo y un café.
Cubierta de higuera y de petróleo plagado de diamantes.
Me caminan los muros de locura y de hiedra.
Rodeada del monte, de verde del viento y de sueños serenos de ojos brillantes.
Espléndida noche de orquestas de grillos y sinfónica de aire.
Tan solo un farol, el resto del cielo, de sus diamantes del alma.
Al más brillante le pido que te ilumine y te guie en esta noche de esperanzas.
Que otra isla seria mas perfecta?, tan solo le dibujo un arrollo que corra por tu cuerpo, con su canto te enamore y borre alguna pena.
Le pinto un mar que rompa en tu pecho, alivie ardores y tal vez penetre.
Bosquejo el silencio de un lago infinito, tan solo escuche el cantar de tu alma, mas allá de tantas palabras.
En el banco enfrente te sitúo, ahí mismo en el jardín de mi madre y te encuentro con el mar, el arrollo y el lago, ya no te pierdo jamás, solo te encuentro tal vez mañana.

viernes, 20 de febrero de 2009

obnibulizada

y si hoy yo os contara q puedes entrar en un estado crepuscular, sin sustancia alguna ¿usted me creería?, estado tantrico, transito en el que despegan tus sentidos y solo son angeles, ojos y ciervos los que te hablan. Si yo os contara que tu cuerpo se desvanece hacia los lugares más recónditos que usted quiera pasear, donde su cuerpo quiera llegar, lo mas parecido a volar, aparece y desaparece en sudestadas, mareas, en praderas y estelas, en suspiros y almas transeúntes, mareada vagas en un espacio infinito, en un suspiro de un hombre, en el cantar de un pájaro.
Tus ojos en estado alerta, no es meditación, aspiras, exhalas, tu entorno y el estomago esta vacío, la mente en blanco, el cuerpo solo sitúa, lo mas parecido a ser alma pura, sin carne y preconcepto, sera por esto o por aquello que uno se transforma y muta actor en rostro de lo desconocido, me envuelvo en un repollo y nazco cada día, me transformo y muto, te encuentro, te veo y te conozco este nuevo día, amiga hoy comprendo tu vida, miro a tus ojos, me conmueve lo que haces, reconozco el dolor de tu arrepentimiento, sabes hoy te lo he dicho ya no estoy enamorada, pero soldado siempre he sido y mi corazón esta de tu lado.
Te ofrezco el cielo amigo mío como te hago el amor en las mañanas. Son pequeños detalles e infinitas leguas que lo separan del infierno y del eden, que lo sienta usted, como se hace el amor.

Lamento en silencio, que maltrates tu espíritu, te regalo obnibulizada, para que no aspires la mañana, tan solo respires, porque es bello lo que tienes ahí adentro.
Tan solo aspira el aire, lo exhalas y nos llenas a todos de tu amor y energía, obnibulizado te encontrare algún día y seré yo quien te observe cuando duermas.

jueves, 19 de febrero de 2009

mimesis

... desmaterializado te encuentro en mi habitación, invoco la magia, el encanto llega y ahí estas, te siento clarísimo.
Ahora conjugo pociones, preparo un brebaje y lo bebo eterno.
En condición, de haber sido instrumento de sanacion de un alma sin rumbo, de noches eternas de puntadas infinitas, te regalo mis sueños y te encuentro en ellos.
Trajiste aguja e hilo y entre los dos dimos puntada a ciegas, con sed de ilusiones, cociste la herida sin conocimiento alguno.
Duermo sin tu cuerpo, pero a ti te encuentro, kilómetros se destrozan y el océano se acorta.
Mujer de correspondencia, agradecida, no reparo en tus labios y lavo heridas, quien sabe? Quien siento...
Me embebo en tu cuerpo y purifico almas, rastreo tu piel y me introduzco dentro.
Retraso relojes,segundo eterno, Conjugo el brebaje y no se explica la carne, el espíritu, las manos, tu cuerpo y el mío, mimesis de lo indiferenciable.
Así te encuentro y luego me envuelvo, tan solo un ser..Es tu regalo.
 
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